VALBORG 2007: HOLA PRIMAVERA

Y a las 10:00 en Uppsala, tenemos la carrera de barcos. Pero no son unos barcos cualesquiera, no señor. ¡Son unos barcos de poliexpan! Se parecen mucho a los de los concursos esos de Red Bull. Cada uno de los "barcos" era mejor que el anterior, con formas desternillantes que iban desde la furgoneta de las tortugas ninja hasta un bloque de casas.
Y después de la carrerita de barcos, que mejor que echarse algo de comer tumbaditos en el cesped. El lugar ideal, por supuesto, era el parque del castillo de Uppsala. El sitio estaba de bote en bote, con suecos y no suecos montandose su "botellón" particular bajo la atenta mirada de la policía. Atenta en el buen sentido, ya que estaban alli para evitar que los menores consumieran alcohol o la gente dejará mierda (con perdón) por ahi tirada. Así que nada, nos metimos nuestros bocatas y una buena ración de sol y nos dirigimos a la siguiente parada: Carolinabacken. Alli el rector de la Uni de Uppsala agitó su gorra (que cosa mas curiosa, lo de la gorra esta) junto con los estudiantes (y no estudiantes) ahi presentes, simbolizando la graduación de muchos de ellos.Y antes de abandonar Uppsala, que mejor despedida que meterno
s en una de las Nations. Las Nations son una especie de asociaciones de alumnos, cada una con su propio local, donde organizan una fiestecilla donde puedes beber cava y pasarlo bien. Por supuesto, los recién graduados ingenieros de la ETSIT de Madrid tenían que celebrarlo por todo lo alto con un botella de cava...¡español! para la ocasión. No hemos podido agitarlo a lo Formula 1, estaba prohibido (oooh), pero nos lo hemos bebido, y bien a gusto que nos hemos quedado :D.Y cuando han chapado la Nation ya a las 17:00, nos hemos vuelto a Estocolmo. Pero hay no acabó mi Valborg, señoras y señores. Después de todo, ¿qué es un Valborg sin una bonita hoguerita para recibir a la señorita Primavera, que la sangre altera?. Y como ya mi tiempo en Estocolmo toca a su fin, no podía irme sin ver la hoguerita de Skansen. Aunque he tenido que aguantar 20 minutos de la vida y milagros de Berzelius y Skansen, al final ha valido mucho la pena. La música y la hoguera han sido una bienvenida digna de una primavera estupenda y un verano fenomenal. Ahora, solo me queda esperar a mañana, para ver si la primavera se ha enterado de que tiene que llegar.












